12 octubre 2012

12 octubre 2012
¿Qué cámara necesito?

¿Qué cámara necesito?
Complicada pregunta…

Como todo en esta vida, no tiene una respuesta tajante, puesto que nuestras necesidades pueden hacer que la balanza se incline hacia uno u otro lado. Muchas veces oímos por ahí que lo ideal es tener una réflex con buenas ópticas. Normalmente eso va asociado a un precio elevado. Aun cuando el presupuesto no fuese un problema -que suele serlo- esa opción no tiene porqué ser la ideal. Por ejemplo, si queremos disfrutar de la fotografía en salidas de senderismo, una réflex de gama alta, con un objetivo luminoso, hará que nuestras cervicales odien la fotografía a los dos minutos. Pensemos que el conjunto de cámara y lente puede pasar de 2 kilos de peso.
Sin embargo, una máxima que sí se suele cumplir es la siguiente: la cámara ideal, sea del formato que sea, es aquella que tiene control Manual -normalmente representado con una letra M- entre sus opciones.

No nos equivoquemos… en muchas ocasiones necesitamos usar la cámara con automatismos, es decir, en un modo automático o semiautomático para no perder la foto, o cuando simplemente queremos la foto del yo estuve aquí.

Sin embargo, si estamos buscando una práctica fotográfica más profunda, somos nosotros, y no la cámara, quienes sabemos lo que estamos intentando conseguir, el resultado que queremos obtener. Como dicho resultado dependerá de muchos parámetros -que veremos- la cámara no puede saber cual de ellos debe ajustar para lograr el objetivo deseado. 
Sí, desde luego que nos hará una foto buena, pero no una buena foto, que no es otra que aquella que plasme lo que deseamos transmitir. Vamos a compararlo a la realización de un plato culinario. Podemos comprar una tortilla precocinada, que sólo necesitamos calentar. Sin problema, da lo que promete, una tortilla para la cena. Sin embargo, estaréis de acuerdo en que no es lo mismo que preparar una tortilla por nuestra cuenta. El resultado es el mismo -objetivamente- pero si la hacemos nosotros, aunque tardemos mucho más, nos ensuciemos las manos y -quizá- tengamos que repetir algún paso de la receta, o hacer muchas tortillas para practicar, podremos cenar lo que realmente nos apetece, con los ingredientes que hemos decidido, sin tener que ceñirnos a los que vienen en la precocinada. ¿Queremos cebolla? La añadimos. ¿Nos gusta con chorizo? Sin problema… 

Así que si estás a punto de comprar una cámara, te recomendamos que te asegures de que tenga opción de control Manual. No te arrepentirás.

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